Cosas que odio del Trastorno Bipolar, como cuidador
Es totalmente válido que como cuidador existan algunos aspectos del Trastorno Bipolar que no me gusten, me
disgusten y hasta odie. Hasta ahora he descubierto 3 cosas que odio de cómo el Trastorno Bipolar afecta a Nic. Son algunos 3 aspectos que están relacionados con los efectos secundarios de la medicación, el padecimento de la enfermedad y como puede afectar la relación. Los enlisto:
Odio cuando no puedes contar con tu pareja por culpa del Trastorno Bipolar.
En ocasiones se vuelve impredecible, de pronto llegas a casa y ves a tu pareja en cama, durmiendo, intentas hacer algo, pero cualquier plan que tuvieras en ese momento se ha ido al traste. Hemos dejado de ir a excursiones planeadas, clases de idiomas, reuniones con amigos y hasta días de buen tiempo por la manera que afecta el trastorno bipolar. Son de esos momentos cuando te invade una gran soledad, ira, desesperación porque es cuando tu pareja más te necesita. Hasta ahora nunca la he dejado sola en esos momentos y no es mi intención hacerlo. Pasas a dejar el egoísmo por el bien de los dos.
Odio el peligro que se corre de convertir en chantaje psicológico el tener Trastorno Bipolar
Es fácil, demasiado fácil, en medio de una situación de tensión por irritabilidad o de una pelea o disgusto, decir “siempre es lo mismo” o “por tu culpa” eso por mi parte y por parte de Nic “debes entender que estoy enferma” o “yo no soy, es la enfermedad”. Es el punto de quiebre, lo peor, lo más bajo que, creo yo, hay en una relación de pareja. Nic y yo intentamos cada vez que pasa algún episodio o momento de tensión, sentarnos una vez que ella y yo estemos tranquilos e intentar saber por que se ha actuado de tal o cual manera. Identificar si realmente es por la enfermedad, o simplemente por un error y disculparse. Si ha sido por que no ha podido evitarlo, lo que si puede prevenir es llegar a ese estado de ánimo, modificando sus hábitos o bien intentar controlarse aunque sea un poco cada vez.
Odio cuando por culpa de la medicación me cuesta dar a Nic instrucciones de orientación en la ciudad.
No estoy seguro si es un efecto secundario del Topiramato o bien un “defecto de fábrica”, pero cada vez que intento dar alguna dirección, referencia de un lugar, donde estamos o donde vamos es iniciar todo una odisea de dimes y diretes. “¿Te acuerdas donde está la tienda de los B? -No- “Ahí cerca de la Plaza Mayor” -No – “En la calle Madrid” -No – “Bueno… déjalo”. También está el caso cuando no reconoce o no se acuerda en que parte de la ciudad estamos. Es como si su “gps interno” estuviera “recalculando” todo el tiempo. Para mí es desesperante, a tal grado que me pone de muy, muy mal humor, el tratar de dar indicaciones y no dar a entender nada. Desde la última vez que tuvimos un disgusto por ese motivo y que Nic me dio el “ultimatum” – No vuelvo a pedirte que me ayudes- He intentado controlarme, dar un par de referencias y si no se ubica pues dejarlo, pero no crear un problema por ello.
Quiero que quede bien claro que no son un reproche, si no estaría incurriendo en el punto número 2, sólo estoy expresando mi punto de vista. Espero que a esta lista no se sumen muchos “Odios” más, pero si se suman, ir afrontándolos y hacer algo los dos, que para eso estamos juntos.

